Un adulto mayor sube un tramo de escalera sin ayuda: trasladó su peso peldaño a peldaño contra la gravedad, con acción concéntrica de glúteo mayor y cuádriceps. Pero para bajar se agarra al barandal y gira el cuerpo.
No ha perdido fuerza para subir. Ha perdido la capacidad de desacelerar. Nunca estimuló esos mismos grupos musculares en régimen excéntrico.
Ese es el problema que resuelve entender los regímenes de contracción, y no solo en el adulto mayor: también en el defensa que tarda demasiado en frenar y cambiar de dirección, y en el operario que baja cargas todos los días sin haber entrenado nunca la frenada.